El Camino del Ebro va del delta húmedo a largos tramos abiertos de valle, donde la exposición, el sol y el viento marcan la experiencia. Marzo, abril y octubre traen temperaturas más suaves, una luz más blanda y, en general, condiciones más estables a lo largo de los diques, los caminos agrícolas de grava y los tramos de pueblo a pueblo. Fuera de esos periodos, el tiempo varía desde calor y sol intensos en pleno verano hasta frío, niebla y días cortos en invierno, con lluvias o tormentas esporádicas en cualquier momento, y servicios lo bastante espaciados como para que la planificación del agua sea relevante.