Camino Lebaniego cruza desde la costa cantábrica hacia los valles interiores y la meseta de Castilla y León, atravesando regímenes meteorológicos contrastados. Mayo, septiembre y octubre se ajustan a patrones más estables descritos para esta ruta, equilibrando chubascos en la costa, tramos asentados en el interior y calor moderado en la meseta. Fuera de esas ventanas las condiciones fluctúan, con variabilidad primaveral, calidez a mediados de verano y tormentas ocasionales, y periodos desde finales de otoño hasta el invierno marcados por lluvias frecuentes en la costa, episodios más fríos en el interior y la posibilidad de nieve y mañanas heladas en torno a los valles más altos.