Esta ruta cruza desde la meseta árida y abierta en torno a Madrid hasta las colinas más frescas y húmedas de Galicia, con la exposición y los cambios de altitud marcando las condiciones. La primavera y los comienzos del otoño aportan días más templados; abril, mayo y septiembre coinciden con más horas de luz, temperaturas generalmente moderadas en la meseta y servicios en los pueblos, en general, abiertos. Más al oeste, especialmente en Galicia, aumentan los chubascos y la nubosidad, mientras que el calor estival y el frío invernal hacen especialmente relevantes la elección de fechas, la hidratación, el uso de capas y una planificación flexible de las etapas.