Este final costero desde Santiago a Fisterra y Muxía combina pistas rurales, pueblos pesqueros y aire atlántico vigorizante, con cambios frecuentes entre niebla, sol y chubascos. Las condiciones suelen alinearse en julio y agosto, con muchas horas de luz, servicios plenamente operativos, brisas costeras que moderan el calor y mayor probabilidad de caminos más secos y transitables. La primavera y el inicio del verano son animados pero variables; a comienzos del otoño se alternan claros y frentes atlánticos, y el invierno se vuelve más húmedo, ventoso y embarrado, limitado por la corta duración de la luz diurna.