Esta ruta costera de Porto a Santiago recorre largos paseos marítimos, pasarelas de madera y playas abiertas, ofreciendo brisas marinas constantes, horizontes lejanos y un tiempo atlántico de cambios rápidos. Mayo, junio y septiembre coinciden con días más largos, temperaturas moderadas, amplia disponibilidad de servicios y, por lo general, vientos más calmados que a mediados de verano. Los chubascos atlánticos siguen siendo posibles todo el año; los chubascos breves se vuelven más frecuentes en Galicia, las pasarelas mojadas pueden ser resbaladizas y algunas variantes por playa dependen de la marea y el oleaje.