Este tramo costero de Te Araroa entrelaza largas playas con bosque húmedo, que alberga chubascos de rápido desplazamiento; las condiciones cambian de forma apreciable a medida que avanzan las estaciones, y las brisas marinas y el deslumbramiento varían a lo largo de los tramos expuestos. Enero y febrero traen largas horas de luz, agua templada y muchos periodos de estabilidad, aunque aún pasan chubascos breves. Fuera de ese período, los días más cortos, la lluvia más frecuente y los senderos de bosque más resbaladizos ralentizan el progreso; aun así, los cielos variables siguen ofreciendo claros y intervalos más calmados entre chubascos.